miércoles, 24 de abril de 2013

EL SITIO DE 1813 - EL PRIMER ASALTO - Las baterías y los aproches . La defensa

La ocupación del convento e inmediaciones por los aliados, inició una nueva fase del ataque; quedaba la defensa limitada ya en el recinto, descubierto en unos sitios, dominado en otros, y, débil en todos y conservaba sólo en el exterior el reducto de las Medias Lunas de la carretera, de imperfecto trazado y difícil defensa, dominado por las alturas de San Bartolomé y cuya posesión ofrecía como única ventaja el obligar al ataque a abrir la paralela a mayor distancia y en dirección más oblicua y fácil de batir.

DÍA 17. Tomado el convento, en el curso de la tarde empleáronse algunas brigadas de trabajadores en completar las comunicaciones y reforzar la gola del reducto del cementerio. En la orilla derecha se continuaron activamente los trabajos, quedando casi terminadas las Baterias números 12, 13 y 14 y montándose en la número 11, situada a la inmediación del caserío de Arboala, 2 cañones cortos de 24 y 2 obuses de 8 pulgadas, destinados a tirar contra el Mirador y contra el Castillo, y a entorpecer los trabajos de los sitiados, que estaban aún preparando los traveses de la cortina. Para la noche pidió Sir R. Fletcher 400 hombres para trabajar en la posición de San Bartolomé, preparando las comunicaciones, empezando una Bateria, la número 3 para los 6 cañones de 18, algo más abajo de Frailenea y otra, la número 4, para 2 obuses de 8 pulgadas, hacia Aldapeta.

Desde las 6 de la tarde las tropas de Artillería trabajaron en el armamento de las baterías número 12, 13 y 14 del sector E. en el que, también en la misma noche, empezó a trabajarse en las Baterías número 15 y 16, cuya ejecución se llevó con mayor lentitud que la de las anteriores.

En la Plaza se modificó la situación de las piezas, en razón del peligro que corrían las montadas a barbeta; se emplazaron un cañón de a 4 en la torre de Amézqueta y dos de igual calibre en la de Hornos, para molestar a los sirvientes de las Baterías de brecha (números 13 y 14). Previendo que, por ser lo más lógico, los aliados atacarían en primer término el hornabeque, empezaron a prepararse las cortaduras en los dos semi-baluartes.

DÍA 18. En la mañana del 18 se continuó el armamento de la Batería de Ulía (número 11) en la que se montaron otros dos obuses de 8 pulgadas; el de las 12, 13 y 14 estaba ya muy adelantado, quedando ya completas las dos primeras en el curso de la noche. Parte de la tropa de Artillería fue dedicada a preparar el municionamiento y a confeccionar los estopines, espoletas, lanzafuegos y demás artificios necesarios, consagrándose otra parte a la ordenación del parque (I).

Las tropas que ocupaban las ruinas de San Martín se extendieron por las dunas practicando pequeños alojamientos desde los que se tirotearon durante todo el día con la guarnición del reducto de las Medias Lunas y con los puestos franceses establecidos en el camino cubierto.

El fuego de la Plaza sobre los trabajos de los sitiadores fue continuo, aunque no tan eficaz que los entorpeciese notablemente.

Durante la noche del 18 - 19, continuaron los sitiadores los trabajos para establecerse sólidamente en las ruinas de San Martín, y para practicar una comunicación entre éstas y la meseta de San Bartolomé; en el sector E. se terminó el artillado de las Baterías números 12 y 13.

DÍA 19.  Las Baterías números 3 y 4 y la número 14

DÏA 20. A las 10 de la mañana del 20 las Baterías

DÍA 21. Desde muy temprano, se empezó de nuevo el fuego

DÍA 22. En la misma forma que los días anteriores

DÍA 23. Tan pronto como las primeras luces


DÍA 24 : Poco antes del amanecer del 24, cuando los preparativos para el asalto estaban ultimados, se circuló la orden de aplazar el ataque y retirar las tropas; debióse esto, al parecer a indicaciones del General Oswald, inspiradas en el temor de que el fuego de las casas tras la brecha, que se había extendido considerablemente, impidiese el avance hacia la población.

 Continuaron, por tanto, las Baterías en acción durante todo el día; las 12 piezas de la número 14 tiraron sobre la 2ª. brecha por espacio de dos o tres horas, ensanchándola y haciéndola más practicable; después a petición de Sir R. Fletcher se dirigieron contra la parte de muro entre la torre de Hornos y la cortina. Las demás Baterías tiraron sobre las estacadas, traveses y demás defensas y, sobre todo, sobre las tropas, empleando los shrapnell.

La situación de la Artillería sitiada fue reconocida con bastante precisión, previéndose la que además habrían de emplear durante el asalto que, por estar retirada de las vistas, no podía ser contrabatida previamente; el Coronel Dickson, manifestó al General Graham su confianza en poderlas mantener en jaque impidiéndolas tirar e impidiendo también el fuego de los defensores, si el ataque se efectuaba durante las horas del día, pues de otro modo era imposible emplear las piezas con eficacia. Durante la noche del 24-25, como en la anterior, el tiro de metralla sobre las brechas se mantuvo con regularidad; también en las trincheras se trabajó, empezándose hacia la izquierda de la paralela un ramal dirigido hacia el saliente del hornabeque con el designio de abrir en su extremo un trozo de trinchera para desde él llamar la atención de la guarnición de aquella obra obligándola a desatender el flanco izquierdo, bajo el que había de desfilar la columna de asalto y también, acaso, con el objeto de favorecer el asalto al semi-baluarte derecho. Las instrucciones para el asalto eran las del día anterior; las Baterías debían cooperar batiendo en primer término las piezas que el enemigo descubriese, e, independientemente de ello, concentrando el fuego sobre la cortina y, una vez dado el asalto, sobre los edificios y rampa de San Telmo, sobre la dirección de retirada de la guarnición.

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